Información para bien o para mal

En las sociedades acomodadas nos toca vivir unos tiempos llenos de oportunidades que podríamos calificar de ambivalentes. En la medida en que lo son se convierten en un verdadero reto para el funcionamiento de nuestro día a día. Ahí está el caso de la alimentación, por ejemplo, que lo ilustra perfectamente: hace apenas medio siglo no podíamos permitirnos desperdiciar las oportunidades de comer que se presentaran porque la escasez podía condenarnos al hambre o algo peor; hoy día nuestro cerebro tiene que disciplinarse para no caer en la tentación de comer so pena de acarrearnos otros tantos males.Infoxicación

Otro tanto nos ha ocurrido con la información en general. Hace 50 años, en un pueblo pequeño, los únicos libros de que disponíamos eran los recién llegados a la escuela en uno de los primeros planes de dotación del ministerio. Alguna radio perdida completaba todas las oportunidades de recibir información. Hoy día las cifras sobre producción de información son mareantes, así que sólo aportaré una cita:

Eric Schmidt, afirmó que la Humanidad había creado hasta 2003 una cantidad equivalente a 5 exabytes, y añadió que ahora esta cifra se genera cada dos días.

Si la información crece tan deprisa y el acceso al espacio donde esa información reside es tan transitado como dice el informe del INE para el año 2013 (Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares) , la conclusión es sencilla: estamos en un inmenso pajar donde habrá que ser muy vivo para encontrar agujas.

En esta situación es fácil caer en las viejas posturas que ya señalara U. Eco en Apocalípticos e integrados. Por cierto, el viejo profesor adopta una postura apocalíptica en la entrevista titulada “El exceso de información es malo“. Allí llega a decir cosas como que el exceso de información es 

Funcionamiento cerebral

 peor que la falta de información, o que tendría que crearse una teoría de la filtración.

Un tanto apocalíptica también es la postura de R. Dobelli en News is bad for you. Dobelli apela al funcionamiento de nuestro cerebro y alerta de la reacción ante informaciones breves e irrelevantes repetidas, ya que nos mueven a la pasividad (“carretadas de información cuestionable e imbecilidad rampante que son la norma en Twitter). Aboga por aportaciones que nos hagan reflexionar sobre nosotros mismos y concluye que cada usuario debería ser responsable de proveerse activamente del tipo de información relevante para su trabajo o su estilo de vida.

Tampoco las posturas totalmente integradas, en el sentido de hacer como que nada pasa son válidas en mi opinión. Hemos subido a la cima de una montaña altísima y el panorama desde allí es tan amplio que necesitamos una buena brújula para orientarnos. Hoy todos estamos en condiciones de crear información y de acceder a ella, lo que en sí mismo es positivo sin ninguna duda, pero ¿sabemos cuál de esa información nos aporta algo?

La cuestión no es restringir la posibilidad de aportar a todo el mundo. Tampoco encargar a nadie la misión de gran hermano filtrador. Pienso que el funcionamiento horizontal de Internet es ideal para aprender juntos. Para mí la gran pregunta, como persona y como educador, es: ¿qué buscar y cómo encontrar aquello que me hace crecer como persona y profesional?, ¿qué hace crecer a mis alumnos, sin perderme en el pajar donde se mezclan la paja y el grano?

Una vez más pienso que la respuesta es más de tipo humanista y educativo que tecnológico, aunque la tecnología nos pueda ser de gran ayuda. Por tanto, en primer lugar educación en valores humanos profundos y en capacidad crítica como primera medida. Sólo así mi aportación y mi búsqueda tendrán un norte claro. En segundo lugar, rodearse de personas de confianza para aportarse colectivamente. Y en tercer lugar, utilización eficiente de los recursos tecnológicos. En este último apartado a mí me son de gran utilidad herramientas como netvibes para organizar todo tipo de fuentes, pearltrees para tener un abanico general del mundo en que me muevo, CMAPTools para organizar mi pensamiento, Dropbox y Mega para disponer de mi documentación personal en todas partes, Soop.it para replicar información que me parece interesante, y varias herramientas de Google para el trabajo de todos los días. Por ahora sobrevivo, pero no puedo negar que he sufrido en más de una ocasión síntomas claros de estar infoxicado de verdad.

El vídeo “SIC: Infoxicación, cuando la respuesta no es tecnológica, sino cultural” es un poquito largo, pero merece la pena. Te dejo con él.

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Acerca de felixanta

Docente Me interesa especialmente el mundo de las lenguas Un tanto adicto al enorme bazar de Internet También me apasiona todo lo relativo al funcionamiento cerebral, a pesar de ser un profano total Trabajo como asesor en un Berritzegune (Centro de innovación educativa)
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